martes, 29 de noviembre de 2011

La sombra del ego


"Así, por ejemplo, el hecho de que es tan multiforme la configuración de lo bello, como universal es el fenómeno de belleza. De ahí, si se quiere, puede sacarse la conclusión de que existe una tendencia a la belleza en la naturaleza humana."
Hegel: "Lecciones sobre estética"




Empezaré por escusar a Hegel, dentro de que sea aceptable como escusa, diciendo que el concepto de belleza era algo innegable en su tiempo, por lo menos su existencia. Podría ser visto como algo inherente a la realidad. Ahora bien, digo dentro de lo que sea aceptable pues un filósofo debe tratar sus temas con total objetividad y sin dejarse arrastrar por condicionamientos personales ni circunstanciales. 

Quizás la mayor crítica a esta sentencia sea la afirmación: el concepto de belleza ha sido inventado por el hombre. Quedaría claro que, por tanto, el fenómeno de belleza no sería universal. Como mucho podríamos tratarlo como universalmente aplicable al ser humano o desde el ser humano. Podríamos aceptar la segunda proposición pues sería absurdo negar una tendencia a la belleza cuando se ha creado el propio concepto, ¿podría haber mayor tendencia que ésta?

Por último señalar una vez más el ego de que hace gala el hombre. Incluso entre los más señalados pensadores queda claro el punto de vista del mundo "desde nosotros". Ésto no nos sorprende pues, ¿cómo percibiríamos si no? Pero lo que acusa a este ego es la capacidad de juzgar nuestras percepciones como universales, nuestra concepción del mundo como universal, nuestra visión de la existencia como universal. Las dos grandes patadas a esta visión nos las han dado la ciencia y la historia. La ciencia demostrándonos lo distorsionada que es nuestra percepción de la realidad y la historia mediante las barbaridades que hemos cometido por la intransigencia que se deriva de este ego y creencia de una universalización de las visiones individuales.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Hora de crecer


"Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo" Immanuel Kant.


Vivimos en un mundo donde esta minoría de edad es la norma. La palabra adulto se aplica basándose en fenómenos  temporales y calmando de esta forma nuestro ego, un ego que sólo busca reconocimiento. Es fácil y cómodo mentirse a uno mismo y seguir viviendo en este estado de ingenuidad racional puesto que no se debe analizar nada. Todas las normas vienen prescritas, deben asumirse y ser cumplidas como tales. Todo juicio es sumido en el infinito pozo del subjetivismo postmoderno. ¿Ha habido alguna época menos ilustrada?

Se ha conseguido anular la voluntad de búsqueda racional del individuo, existente a lo largo de la historia, mediante toneladas de mentiras. Se ofrece una educación general obligatoria en la que en realidad se enseña a no pensar, a seguir los dictámenes de los tutores al pie de la letra. Unos tutores que tampoco pueden considerarse adultos y por tanto solo pueden presentar el panorama en el que se mueven, el de la subordinación. Se crean esclavos y máquinas que buscan comodidad en lugar de seres humanos en busca de un mundo mejor. Se insiste en la existencia de un mundo libre cuando esta libertad solo son los huecos que quedan entre millones de prohibiciones. Se insiste en repetir las mentiras tantas veces como sea nevesario para que los individuos las acepten como hechos y la masa acabe arrastrando a los pocos que se resisten. 
 
Vivimos por tanto en el mundo des-ilustrado por excelencia aunque lo negaremos gracias a los hilos tan bien anudados con que nos manejan.