"Ilustración significa el abandono por parte del hombre de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo" Immanuel Kant.
Vivimos en un mundo donde esta minoría de edad es la norma. La palabra adulto se aplica basándose en fenómenos temporales y calmando de esta forma nuestro ego, un ego que sólo busca reconocimiento. Es fácil y cómodo mentirse a uno mismo y seguir viviendo en este estado de ingenuidad racional puesto que no se debe analizar nada. Todas las normas vienen prescritas, deben asumirse y ser cumplidas como tales. Todo juicio es sumido en el infinito pozo del subjetivismo postmoderno. ¿Ha habido alguna época menos ilustrada?
Se ha conseguido anular la voluntad de búsqueda racional del individuo, existente a lo largo de la historia, mediante toneladas de mentiras. Se ofrece una educación general obligatoria en la que en realidad se enseña a no pensar, a seguir los dictámenes de los tutores al pie de la letra. Unos tutores que tampoco pueden considerarse adultos y por tanto solo pueden presentar el panorama en el que se mueven, el de la subordinación. Se crean esclavos y máquinas que buscan comodidad en lugar de seres humanos en busca de un mundo mejor. Se insiste en la existencia de un mundo libre cuando esta libertad solo son los huecos que quedan entre millones de prohibiciones. Se insiste en repetir las mentiras tantas veces como sea nevesario para que los individuos las acepten como hechos y la masa acabe arrastrando a los pocos que se resisten.
Vivimos por tanto en el mundo des-ilustrado por excelencia aunque lo negaremos gracias a los hilos tan bien anudados con que nos manejan.
