lunes, 16 de abril de 2012

Creación y rebeldía


“Robert Sternberg piensa que la creación no es una capacidad o una habilidad, sino una decisión personal”. Así nos habla Punset en el apartado que escribe sobre la creatividad. En primer lugar debemos acudir a las definiciones de los términos para tener un punto de partida sólido.

Según la R.A.E.:
Creatividad: facultad de crear. 2. Capacidad de creación.
Crear: Producir algo de la nada. 2. Establecer, fundar, introducir por primera vez una cosa; hacerla nacer o darle vida, en sentido figurado.

Hasta aquí vemos que ambos términos se refieren a la producción, pero en ningún caso se hace alusión a la inventiva u originalidad con que se forma algo. Sin embargo, nosotros, siempre asociamos a la palabra creatividad esta pequeña acepción. No podemos negar hasta el momento la proposición de Sternberg, pues realmente, la creatividad, como está definida, es una decisión personal. Toda persona puede, en cualquier momento, adoptar la postura de producir algo. No tiene por qué ser ingenioso, es simple creación. Ahora bien, esta decisión en todo momento responde a la necesidad de modificar el entorno, sea por necesidad, ocio u otros motivos. Podríamos decir que todo acto de crear muestra una disconformidad con el mundo tal cual existe justo antes del momento de la producción y es por tanto un pequeño acto de rebeldía. Rebeldía positiva en sentido que se genera una modificación en el entorno que se creía necesaria. Observamos que se ha establecido una ligera conexión entre los términos rebeldía y creación. Debemos también definir rebeldía para no cometer errores de método y ver en qué modo su significado se adapta a la definición.

Rebelde: que se rebela o subleba, faltando a la obediencia debida. 2. Que opone resistencia.

Nos quedamos con la segunda acepción debido a que la primera se refiere a sistemas de organización social, que por lo tanto carecen de leyes naturales siendo todas asumidas por convención o imposición. No entraremos en el tema ya que para nuestra intención de dar una visión general de la creación, limitar el campo a esta pequeña parcela donde se habla de “obediencia debida” nos llevaría a discusiones de carácter más ético y/u ontológico. Vemos que “oponer resistencia”, pese a beber de los mismos prejuicios que la definición precedente, es válida para cualquier acto de rebeldía. Repasemos por tanto nuestro planteamiento anterior con este pequeño cambio: Ante la disconformidad de un ser humano con su medio más inmediato (entiéndase en su significado más amplio) toma la decisión de modificarlo.Toda modificación es una oposición a lo existente, completa o parcial, pero en cualquier caso oposición y por tanto un acto de rebeldía (el grado de éste dependerá directamente del nivel de resistencia que muestre). Todo ser humano, en tanto que crea incesantemente y por decisión propia es un rebelde, aunque lo sea de las pequeñas cosas.

Nuestro problema surge cuando añadimos la acepción de inventiva al término creatividad. Queremos completar nuestra idea de crear lo máximo posible y por esta razón intentamos rellenar los huecos que nos hayamos saltado anteriormente. La añadimos porque es una acepción generalmente asimilada y porque una de las definiciones de creación es: “obra de ingenio, de arte o artesanía muy laboriosa, o que revela una gran inventiva.” Remarcamos que emplea la conjunción “o” para no detenernos en explicar detalladamente toda la definición. Por tanto una persona creativa puede o no ser ingeniosa e inventiva. Según los límites que nos plantea la definición debe por lo menos tener una actitud muy laboriosa o inventiva. Podríamos discutir a continuación si la capacidad inventiva es una decisión, una actitud, una cualidad determinada genéticamente, una consecuencia de factores ambientales o estímulos etc... Pero para hacer efectiva nuestra afirmación no nos es necesario gracias a la conjunción que aparece. Y es evidente que toda persona puede elegir hacer o no algo de forma muy laboriosa. Por tanto todo ser humano que crea es un pequeño rebelde.
La rebeldía también es una decisión, una actitud ante la vida que solo implica disconformidad y voluntad de cambio. No toda rebeldía crea, ya que la oposición al entorno puede ser pasiva, pero toda creación es un pequeño acto de rebeldía que define en qué queremos convertir nuestro mundo más inmediato. Si seguimos un discurso de corte existencialista veríamos que cada persona es lo que hace y lo que decide hacer, por tanto, todo ser humano se define a sí mismo por sus actos de rebeldía y es totalmente responsable de ellos.

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