“Robert Sternberg
piensa que la creación no es una capacidad o una habilidad, sino una
decisión personal”. Así nos habla Punset en el apartado que escribe sobre la
creatividad. En primer lugar debemos acudir
a las definiciones de los términos para tener un punto de partida
sólido.
Según
la R.A.E.:
Creatividad: facultad
de crear. 2.
Capacidad de creación.
Crear: Producir
algo de la nada. 2.
Establecer, fundar, introducir por primera vez una cosa; hacerla
nacer o darle vida, en sentido figurado.
Hasta
aquí vemos que ambos términos se refieren a la producción, pero en
ningún caso se hace alusión a la inventiva u originalidad con que
se forma algo. Sin embargo, nosotros, siempre asociamos a la palabra
creatividad esta pequeña acepción. No podemos negar hasta el
momento la proposición de Sternberg, pues realmente, la creatividad,
como está definida, es una decisión personal. Toda persona puede, en
cualquier momento, adoptar la postura de producir algo. No tiene por qué
ser ingenioso, es simple creación. Ahora bien, esta decisión en
todo momento responde a la necesidad de modificar el entorno, sea por
necesidad, ocio u otros motivos. Podríamos decir que todo acto de
crear muestra una disconformidad con el mundo tal cual existe justo
antes del momento de la producción y es por tanto un pequeño acto
de rebeldía. Rebeldía positiva en sentido que se genera una
modificación en el entorno que se creía necesaria. Observamos que
se ha establecido una ligera conexión entre los términos rebeldía
y creación. Debemos también definir rebeldía para no cometer
errores de método y ver en qué modo su significado se adapta a la
definición.
Rebelde: que
se rebela o subleba, faltando a la obediencia debida. 2.
Que opone resistencia.
Nos
quedamos con la segunda acepción debido a que la primera se refiere
a sistemas de organización social, que por lo tanto carecen de leyes
naturales siendo todas asumidas por convención o imposición. No
entraremos en el tema ya que para nuestra intención de dar una visión
general de la creación, limitar el campo a esta pequeña parcela
donde se habla de “obediencia debida” nos llevaría a discusiones
de carácter más ético y/u ontológico. Vemos que “oponer
resistencia”, pese a beber de los mismos prejuicios que la
definición precedente, es válida para cualquier acto de rebeldía.
Repasemos por tanto nuestro planteamiento anterior con este pequeño
cambio: Ante la disconformidad de un ser humano con su medio
más inmediato (entiéndase en su significado más amplio) toma la
decisión de modificarlo.Toda modificación es una oposición a lo
existente, completa o parcial, pero en cualquier caso oposición y
por tanto un acto de rebeldía (el grado de éste dependerá
directamente del nivel de resistencia que muestre). Todo ser humano,
en tanto que crea incesantemente y por decisión propia es un rebelde,
aunque lo sea de las pequeñas cosas.
Nuestro
problema surge cuando añadimos la acepción de inventiva al término
creatividad. Queremos completar nuestra idea de crear lo máximo posible y por esta razón intentamos rellenar los huecos que nos hayamos saltado anteriormente. La añadimos porque es una acepción generalmente
asimilada y porque una de las definiciones de creación es: “obra de
ingenio, de arte o artesanía muy laboriosa, o que revela una gran
inventiva.” Remarcamos que emplea la conjunción “o” para no
detenernos en explicar detalladamente toda la definición. Por tanto
una persona creativa puede o no ser ingeniosa e inventiva. Según los
límites que nos plantea la definición debe por lo menos tener una
actitud muy laboriosa o inventiva. Podríamos discutir a continuación
si la capacidad inventiva es una decisión, una actitud, una cualidad
determinada genéticamente, una consecuencia de factores ambientales
o estímulos etc... Pero para hacer efectiva nuestra afirmación no
nos es necesario gracias a la conjunción que aparece. Y es evidente
que toda persona puede elegir hacer o no algo de forma muy laboriosa.
Por tanto todo ser humano que crea es un pequeño rebelde.
La
rebeldía también es una decisión, una actitud ante la vida que
solo implica disconformidad y voluntad de cambio. No toda rebeldía
crea, ya que la oposición al entorno puede ser pasiva, pero toda
creación es un pequeño acto de rebeldía que define en qué
queremos convertir nuestro mundo más inmediato. Si seguimos un
discurso de corte existencialista veríamos que cada persona es lo
que hace y lo que decide hacer, por tanto, todo ser humano se define
a sí mismo por sus actos de rebeldía y es totalmente responsable de
ellos.
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